17 mar. 2013

Del peso del amor...

Cuenta la leyenda que yo hace muchos años quise y tuve la intención de casarme.
Oh, sí. La primera vez que en realidad tuve el deseo e ilusión de casarme fue con una ex hace un par de años, yo la amaba enormemente (aún y cuando muchas persona dudaban acerca de ello), pero había algo que siempre me había causado ruido y ésto era el hecho de que ella siempre me decía que "le gustaba vivir al día sin el estrés de tener que planear para futuro". Wow, para mí era algo que me llegaba directamente a mis miedos, y es que lo acepto, soy una persona permanentemente estresada con la vida (que tampoco estoy diciendo que esté bien serlo), siempre ando pensando en un futuro (con la idea de que el futuro esté rodeado  de estabilidad y una forma tranquila de vida) y por lo tanto no suelto ni un momento la idea de tener planes y más planes que me aseguren que podré lograr ese estilo de vida (recientemente he descubierto que el tener planes no es suficiente sino que hay que cumplirlos BUMMER! Pero esta es otra historia).
Así pues en un momento decisivo en que estaba en juego nuestra relación (uno de tantos quizá), yo no di el paso hacia adelante porque no me quería comprometer con una persona carente de planes y hasta cierto punto expectativas de vida, y bien, ahí termina la historia de la primera vez que en realidad quise casarme con alguien, yo no di el paso hacia adelante y ella se fue con alguien más.
Pasó el tiempo y ahora con nuevas experiencias encima vuelvo la vista atrás, ¿Sigo pensando lo mismo?
Más o menos, la verdad es que quizá la edad me ha vuelto más cursi, melosa o idealista respecto al amor. Para ser honesta justo ahora tengo más la sensación de que el amor podría ser el 90% de lo que se necesita para estar bien con una persona y que el otro 10% correspondiente a los planes y expectativas para la vida futura se podría ir trabajando. Ahora, más vieja (y quisiera pensar que con mayor madurez) creo que le di demasiado peso a algo que con el tiempo se iba a acomodar solito (y se acomodó, pero ella lo acomodó con su actual novia) y que quizá ahora lo único que necesitaría sería el tener una novia aquí, conmigo, amándonos locamente. Justo ahora, creo que el amor tiene más peso que otra cosa en la relación.
No sé, quizá me equivocaba antes, quizá me equivoco ahora pero eso sólo el tiempo me lo demostrará.
Dicen que no sólo de amor vive el hombre, cierto, pero justo ahora a mí no me caería nada mal poderme alimentar de ese amor.
En la mente he creado una hermosa  teoría que indica que el amor lo puede todo y que sin embargo hasta cierto punto no puedo ubicar el cómo llevarlo a la práctica. ¿Puede el amor contra el orgullo? ¿Puede el amor contra la distancia? ¿Puede el amor contra las inseguridades?.
Me gustaría a veces encontrar a una persona que pueda decirme viéndome a los ojos "Amé y por amor lo perdí todo pero luché hasta el final". Doloroso, idealista, lo sé. Es que ese tipo de personas me gustan y me causan gran admiración.
Bien dicen que uno debe conservar su dignidad, lo cual es cierto, pero no se puede también así mismo luchar hasta el final?
Díganme ¿Qué tanto pesa el amor para ustedes? ¿El amor verdadero lo puede todo?

Y ustedes, ¿Qué tanto se alimentan del amor?

¿Y respecto a la segunda vez en mi vida que realmente tuve la ilusión, deseo y ganas de casarme?, pues bien, tomen asiento, pónganse cómodos pues es una historia larga, inconclusa y que además disfruto demasiado contar...

Punto y aparte.

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