29 jul. 2013

Recordar es vivir...

Me quedé viendo al vacío, no pude más, le di un trago a mi café y volteando a ver a mi madre le dije:
A veces pienso que ha sido todo para mí, que simplemente lo mejor ha pasado ya, ¿Y si eso de verdad fue lo mejor que podría ser?, ¿Y si lo mejor del amor lo he vivido ya?, ¿Y si esos fueron mis mejores días?, todas mis relaciones terminaron, aún cuando pensé que podían ser para siempre todas simplemente terminaron, todas se fueron, todas me dejaron y ahora todas parecen vivir su historia mágica de amor con la persona que les corresponde. Sólo quedo yo, aquí, estancada entre el pasado, mi presente y el futuro, estática, sintiendo que simplemente ya no habrá nunca más.

Mi mamá guardó silencio por unos momentos hasta contestar : ¿Ya has pensado por qué no se han quedado?, ¿Lo has analizado?, ¿Qué fue lo que no funcionó con cada una de ellas?


Entonces pensé en ello, me di cuenta que tengo historias maravillosas de amor. No, ninguna se había quedado pero fue maravilloso vivir esas historias. Entonces sentí la necesidad de contar algunas de ellas.
Después de todo me enamoro de la forma más estúpida que puede hacer cualquier persona... pensando cada vez, que durará para siempre.

Punto y seguido...

20 mar. 2013

Solamente.

Hoy solamente quiero dejar de llorar, de sentir ese vacío que me provoca el saber que ya no estás.
Lo sé, si bien nunca te tuve físicamente y permanentemente a mi lado tu partida emocional a recientes fechas me ha parecido algo insoportable.
Y aún no me canso de llorar. Solamente necesito ese espacio, ese momento.
¿Por qué? ¿Por qué aún mi amor te sigues apareciendo físicamente cuando emocionalmente ya te has ido?
¿Por qué mi amor sigue esta tortura que ya no soporto?
¿Por qué no te he dejado ir de mí?
Cuánto tiempo más, cuánto más para sentir al menos un poco de paz. Para recordar sin dolor, para gastarme todas las lágrimas que te corresponden...
¿Cuánto más el corazón seguirá sintiéndote falsa y equivocadamente aquí?
Necesito, solamente... un poco de paz.




Tal vez si tú lloraras como yo por ti.
Si tú pensaras como yo en ti.
Si tú vieras hacia mí como yo hacia ti.
Tal vez.
Pero entonces, no tendríamos por qué estar llorando.


Punto y aparte.

19 mar. 2013

De los recuerdos al "mejor no hubiera pasado"...

Cuando uno termina una relación la mente generalmente está al mil. Tenemos la desgraciada cualidad de recordar una y otra vez todos los momentos felices, los pasamos en la mente cual película con permanencia voluntaria y no conforme con ello nos bombardeamos con preguntas tales como ¿En qué momento la perdí? ¿En qué momento ya no tuve su atención? ¿Quién llena ahora sus tiempos tan maravillosamente como para que no le interese buscarme? y la clásica cancionera ¿Es ella más que yo? (en caso de que se les haya ido el amor a los brazos de otra tierna muchachita o que lo sospechen pues).
Y no, tan jodido todo que en lugar de pensar en los momentos en que se peleaban y casi se agarraban a golpes uno piensa en los tiernos y necesitados mensajes llenos de amor que iluminaban cada mañana, llenaban nuestras tardes o nos hacían dormir como angelitos por las noches. En inútil a veces intentar dejar de pensar en ello y es además espantoso, a menos que hayan ya perfeccionado alguna técnica de bloqueo de pensamientos la cosa se vuelve insoportable y además crea una ansiedad terrible.
Entonces ¿qué pasa?, uno empieza a pensar cosas tales como "Mejor ni la hubiera conocido", "mejor ni me hubiera enamorado/ilusionado/clavado/enculado/viciado/ymuchosadomás", porque seamos honestos, nadie muere de amor (o sea pues, el amor tal cual no mata, el que muchas personas maten o se maten por el dolor que causa el desamor ya es otra cosa), pero esa sensación, ese dolor, esas lágrimas, ese desgane, esa incapacidad para levantarse de la cama, ese constante malhumor, ese escuchar en donde sea las canciones que te recuerdan a la persona (que además cuando nos dejan TODAS las canciones se vuelven nuestro OST y nos recuerdan a la persona a la que hemos perdido)...
Y ... ¿después qué?, aquí viene la respuesta más odiada por todos en esos momentos, después NADA, al final no pasa nada y con el paso del tiempo uno comienza a curarse. Es cierto, uno quisiera que fuera instantáneo, que dejara de doler en el momento (porque además es inconcebible, ¿cómo la persona a la que amo tanto y que tan feliz me hacía ahora me provoca tanto dolor? Parece burla de la vida), pero no es así, no es inmediato y a veces es cierto, tarda bastantito tiempo (en mi juventú le lloré a una exnovia dos años... de verdad.. DOS AÑOS).
Pero lo cierto es que uno no se puede arrancar el dolor y muchos menos los recuerdos, así como es verdad que muchos de esos recuerdos fueron realmente buenos y que en su momento nos hicieron tremendamente felices.
Duré en una relación casi 5 años, al terminar me deshacía y tardé meses en recuperarme. Ahora puedo volver la vista atrás, puedo inclusive ver a mi ex y platicar con ella, la veo con todo el cariño del mundo y simplemente pienso:  Qué buenas historias tuvimos, qué fortuna haberlas vivido, qué maravillosa su existencia y qué bueno que no las olvidé.

En espera de que su (nuestro) tiempo pase rápido si es que lo necesitan o lento si es que lo están gozando les mando un abrazo.

Punto y aparte.

17 mar. 2013

El amor, ese loco amor...

Recientemente me puse a hacer una mini encuesta con mis amistades más cercanas, les preguntaba si sentían ese loco amor y pasión por la persona con la que estaban actualmente, ese amor intenso, insoportable y que parece que se va a salir del pecho que sintieron en su momento con los grandes amores de su vida, la respuesta fue un rotundo NO.

La mayor parte de las personas a las que les pregunté ésto me comentaban de una forma bastante segura que ese tipo de cosas pasan una sola vez en la vida.  No pude, no supe contestar, no encontré la forma de convencerlas de que eso no podía ser lo correcto para la vida de alguien.

Me gustaría decir ésto convencida de que es cierto, pero a veces más bien las otras personas parecen más convincentes que yo, es cierto. Sin embargo no tolero la idea, no la concibo y no la acepto para mi vida. Me parece algo espantosamente cruel para la vida de cualquiera el hecho de estar en una relación sin sentir ese loco, hermoso y pasional amor, y más aún, sin trabajar a diario para mantener la relación así. Es verdad, soy una persona adicta a esa emoción y esas primeras sensaciones de una conquista, pero también tengo la ilusa idea de que si uno quisiera podría trabajar para mantener la relación así día con día.
No, no me hablen de amores sosos, relaciones cualquiera, no me hablen de terminar andando con su mejor amiga, no lo puedo soportar. ¿Que si me considero capaz de sentir un loco amor más de una vez en la vida?. Por supuesto, lo he logrado ya y la verdad es que ha sido maravilloso. Me inclino un poco más al hecho de pensar que con el paso de los años y experiencias uno aprende a trabajar más en las emociones específicamente en el dolor y que si no lloramos como nos recordamos llorando a los 16 años entonces no implica que la relación en realidad no fue significativa. Yo sin embargo, les puedo hablar de locos y pasionales amores que finalizaron y que sí, me provocaron lágrimas, me hicieron quedarme en cama sin ganas de levantarme pero que también ahora aprendo a manejar más bien con ejercicio y terapia ocupacional.
Tampoco estoy diciendo que ese tipo de amor se logra con cualquiera, no, uno desde el inicio percibe si la persona con la que sale y quiere iniciar una relación tiene ello para hacernos sentir mariposas, hormigas y gastritis en la panza por tanto amor. A mí no me ha pasado siempre, en la vida, no me pasa a cada rato y sí, me ha pasado en contadas ocasiones pero lo he logrado más de una vez.
Es como esa teoría que dice que todos provenimos de una unidad, de algo total que se fue dividiendo y a su vez esas nuevas partes se iban dividiendo en otras más pequeñas, por lo tanto, tendríamos más de un alma gemela proveniente de esa unidad más próxima en la que fuimos divididos. Tenemos más de una parte de esa unidad que podríamos encontrar. Podríamos enamorarnos más de una vez.
Angustiantemente hermosa la idea, ¿Cierto?.


Me aferro pues, a la idea de algún día encontrar a otra persona que me diga "Me he enamorado más de una vez y no me conformo con un amor cómodo, quiero amor con locura".
No, no vengan a mí a decirme que están cómodos, que lo que tienen es lo más cercano que se pudieron a encontrar al amor. No me bastan estas sensaciones.

No espero que me entiendan a la perfección y sé bien que a veces digo cosas raras y que mi redacción es pésima. Me disculpo de antemano por ello.

Punto y aparte.

Del peso del amor...

Cuenta la leyenda que yo hace muchos años quise y tuve la intención de casarme.
Oh, sí. La primera vez que en realidad tuve el deseo e ilusión de casarme fue con una ex hace un par de años, yo la amaba enormemente (aún y cuando muchas persona dudaban acerca de ello), pero había algo que siempre me había causado ruido y ésto era el hecho de que ella siempre me decía que "le gustaba vivir al día sin el estrés de tener que planear para futuro". Wow, para mí era algo que me llegaba directamente a mis miedos, y es que lo acepto, soy una persona permanentemente estresada con la vida (que tampoco estoy diciendo que esté bien serlo), siempre ando pensando en un futuro (con la idea de que el futuro esté rodeado  de estabilidad y una forma tranquila de vida) y por lo tanto no suelto ni un momento la idea de tener planes y más planes que me aseguren que podré lograr ese estilo de vida (recientemente he descubierto que el tener planes no es suficiente sino que hay que cumplirlos BUMMER! Pero esta es otra historia).
Así pues en un momento decisivo en que estaba en juego nuestra relación (uno de tantos quizá), yo no di el paso hacia adelante porque no me quería comprometer con una persona carente de planes y hasta cierto punto expectativas de vida, y bien, ahí termina la historia de la primera vez que en realidad quise casarme con alguien, yo no di el paso hacia adelante y ella se fue con alguien más.
Pasó el tiempo y ahora con nuevas experiencias encima vuelvo la vista atrás, ¿Sigo pensando lo mismo?
Más o menos, la verdad es que quizá la edad me ha vuelto más cursi, melosa o idealista respecto al amor. Para ser honesta justo ahora tengo más la sensación de que el amor podría ser el 90% de lo que se necesita para estar bien con una persona y que el otro 10% correspondiente a los planes y expectativas para la vida futura se podría ir trabajando. Ahora, más vieja (y quisiera pensar que con mayor madurez) creo que le di demasiado peso a algo que con el tiempo se iba a acomodar solito (y se acomodó, pero ella lo acomodó con su actual novia) y que quizá ahora lo único que necesitaría sería el tener una novia aquí, conmigo, amándonos locamente. Justo ahora, creo que el amor tiene más peso que otra cosa en la relación.
No sé, quizá me equivocaba antes, quizá me equivoco ahora pero eso sólo el tiempo me lo demostrará.
Dicen que no sólo de amor vive el hombre, cierto, pero justo ahora a mí no me caería nada mal poderme alimentar de ese amor.
En la mente he creado una hermosa  teoría que indica que el amor lo puede todo y que sin embargo hasta cierto punto no puedo ubicar el cómo llevarlo a la práctica. ¿Puede el amor contra el orgullo? ¿Puede el amor contra la distancia? ¿Puede el amor contra las inseguridades?.
Me gustaría a veces encontrar a una persona que pueda decirme viéndome a los ojos "Amé y por amor lo perdí todo pero luché hasta el final". Doloroso, idealista, lo sé. Es que ese tipo de personas me gustan y me causan gran admiración.
Bien dicen que uno debe conservar su dignidad, lo cual es cierto, pero no se puede también así mismo luchar hasta el final?
Díganme ¿Qué tanto pesa el amor para ustedes? ¿El amor verdadero lo puede todo?

Y ustedes, ¿Qué tanto se alimentan del amor?

¿Y respecto a la segunda vez en mi vida que realmente tuve la ilusión, deseo y ganas de casarme?, pues bien, tomen asiento, pónganse cómodos pues es una historia larga, inconclusa y que además disfruto demasiado contar...

Punto y aparte.

15 mar. 2013

De omisiones...

Todos hemos visto películas románticas, todos. Ese hermoso drama donde dos personas destinadas a estar juntas pasan por una serie de eventualidades, sucesos trágicos y al final SHAZAAAM BIBIDIBABIDIBU están juntas.
Califico pues a estas películas como lo peor que nos pudo haber pasado en la vida. ¿Que por qué lo digo? Porque nos incepcionaron cosas enormemente imposibles en nuestras mentes y ahora estamos todo el tiempo a la espera de que todo ello suceda.
La cosa va así, ¿Cuántos de nosotros no nos hemos separado de alguien a quien amamos en espera de que de nuevo nos  busque y mientras nos sonríe hermosamente tan sólo diga "Me equivoqué, vuelve"?
¿Y cuántos de nosotros ya nos hemos sentado porque básicamente está tardando mucho esa espera?
Pero no sólo eso, todos alguna vez también lo hemos hecho. Alguna vez también hemos omitido esa acción de regresar por alguien y sí, alguna vez no nos ha pesado.
Pues bien, entonces, ¿Ese tipo de situaciones realmente ocurren? apelo a mi idiotez a que sí (es que sí he visto demasiadas películas, figúrense). Lo que realmente me deja pensando y sintiendo gran pesar es el hecho de la omisión estúpida de acciones y palabras ¿A qué me refiero con esto?, pues a que me causa ruido que quizá ha habido infinidad de historias que no debieron terminar nunca pero que lo hicieron debido a que las dos personas pensaron que era mejor "omitir" esa acción, ¿Cuántos "no te vayas" no pronunciados provocaron que dos personas destinadas a estar juntas no lo estén ya?, ¿Cuánta cobardía o miedo a luchar provocó que historias se terminaran cuando quizá podían durar hasta siempre?
A veces, creo yo que decimos de más, pero muchas veces también decimos de menos, podríamos ganar grandes cosas al no callar.
Pero también, no nos engañemos, la mayoría de las historias termina porque a una persona no le interesa el "no omitir" esta acción, esperamos a que nos digan algo que en realidad no quieren decir. Esperemos palabras que no quieren pronunciar porque ya no tienen el interés de hacerlo, quizá ya han encontrado a alguien más (con quien sí podrán vivir esa historia maravillosa), quizá simplemente la cosa ya no les causaba ilusión, no lo sé.
Pero al final todo termina con un... seremos extraños y nos encontraremos algún día nuevamente, nos reconoceremos, nos despediremos cual dos extraños y partiremos.
¿Que si sigo esperando esas historias de películas románticas?

Pero pues qué andan pensando? Me he sentado en el sillón más cómodo en espera de que suceda.



Disculpen la revoltura de ideas.
Me sigue pareciendo curioso el haber vuelto a escribir por acá.

Atrévanse.

Punto y aparte.

























11 mar. 2013

De presencias y ausencias...

Hace años (algunos ya) cuando mi ex estaba a punto de cortarme (situación que finalizó en que yo misma me corté porque ella no se atrevía a hacerlo) entendí más claramente el asunto de las presencias y las ausencias. Esta es una situación tan trágica que simplemente se vuelve de alguna manera hermosa, es decir ¿Cuántas presencias tenemos en nuestra vida reflejando en realidad una ausencia?, ella, siguiendo este ejemplo, estaba ahí, estuvo ahí por un buen rato conmigo (meses, bastantes) y sin embargo ella tenía tiempo que se había ido de mi vida buscando nuevos horizontes, nuevas oportunidades, unos nuevos ojos que le ofrecieran esa mirada que en los míos ya no encontraba. Así pues entonces, nunca más pude olvidar ese tema. Tenemos quizá en nuestras vidas a muchas personas que sienten que ya han cumplido el ciclo con nosotros y que sin embargo no se atreven simplemente a emprender la graciosa huida, ésto, no deja de ser terriblemente cruel, me parece en realidad espantoso ¿Qué más terrible que sentir a alguien a medias a nuestro lado?, no me atrevo a decir que esto es falta de comunicación, es falta de valor y sí, repito, es una tremenda crueldad.
Es quizá lo que muchas veces he comentado, esta capacidad de ver que no queremos estar más con alguien y a pesar de ello seguir ahí nos proporciona a veces una gran ventaja: un duelo anticipado. Es decir, cuando finamente nos atrevemos a decir adiós (u obligamos a la otra persona a "decirse adiós a sí misma) uno ya se había despedido, uno ya se desligó y uno ya trabajó la parte de la separación cuando la otra persona apenas comienza a trabajar, a sufrir y a vivir ese duelo. ¿Es entonces justa esa ventaja?, la verdad es que no lo sé, me gustaría asegurar que no, me gustaría decir que uno debería de ser justo y hablar siempre claro pero la realidad es que en la mayor parte de las relaciones (de cualquier tipo) esto no es así, quizá porque muchas veces nos engañamos a nosotros mismos pensando que "son dudas que van a pasar" (casi nunca pasan) y es ahí donde decidimos en secreto  huir antes para al estar seguros dejarle saber a la otra persona que ya no estamos ahí.
Creo que existen pocos casos (muy pocos) donde son claros, lo viví alguna vez con el que yo llamaba mejor amigo, un día dijo "Me voy" y simplemente se fue para nunca más regresar. Así, sin más, sin explicaciones, pero nunca estuvo a medias conmigo. (Estuvo y después ya no)

Esto, no es un lamento a los abandonos, no me estoy quejando ni me pongo en el lugar de víctima, todos hemos estado en una u otra situación pero simplemente me quedé pensando en ello.

Además, también existen presencias ausentes. ¿A cuántas personas que se han ido de nuestras vidas no retenemos en las mismas con su puro recuerdo?, esta es otra cosa, puesto que esto depende de uno mismo, pero es cierto, es muy complicado.
Existen personas que uno desearía dejar en su vida para siempre y que aún y cuando han decidido irse uno simplemente no lo concibe, no lo acepta y entonces decide mantener a esa persona aunque sea en puro recuerdo, pensándole diariamente e inclusive sufriéndole día con día sin diferencia alguna del momento en que se marchó. ¿Vale la pena?, ¿Nunca más encontraremos a alguien que nos pueda provocar lo mismo?
Vale la pena pensarlo, pero más vale seguir adelante, ¿qué no?.

Y entonces, ¿A cuántas personas no les han podido decir honestamente que quieren partir? ¿A cuántas personas que han decidido irse aún retienen en sus vidas?

Pero miren, resulta que he vuelto a escribir por aquí, qué curioso.

Punto y aparte.